OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN EN LA RECTA FINAL DEL AÑO. ALGUNAS SUGERENCIAS.

Con caracter general se exponen algunas ideas de como gestionar las inversiones en determinados activos.

 

Antecedentes

 
El año 2008 será recordado seguramente por los inversores como uno de los peores años en cuanto al resultado económico de sus inversiones. En casi todas las categorías de inversión, el ejercicio ha sido particularmente negativo, existiendo un gran número de inversores que han sufrido pérdidas (materializadas o latentes) sobre distintas categorías de activos. Adicionalmente, la crisis del sector financiero ha puesto en el pasado más reciente el posible riesgo de un buen número de entidades financieras. La situación sistémica de grave crisis financiera llevó a temer que las inversiones, anteriormente seguras y que se encontraban depositadas en entidades financieras, pudieran estar asimismo en peligro.
 
Afortunadamente, la actuación coordinada de las autoridades de los principales países desarrollados (instrumentadas a través de políticas concertadas en el seno de la Unión Europea, así como en foros como el G-8 y el G-20) , ha despejado en buena medida dichos riesgos de insolvencia de las entidades financieras a corto plazo, si bien la crisis financiera no está aún totalmente superada en el sector financiero.
 
Sin embargo, esta crisis habida ha generado una gran desconfianza en un buen número de inversores, así como una importante aversión al riesgo, provocando todo ello unos cambios muy pronunciados en la composición de las inversiones de los ahorradores.
 
Recientemente, y de momento de forma limitada a determinados activos de tipo financiero, se ha producido una cierta recuperación en los precios y valoraciones de activos. Es cierto que ello no ha sido generalizado y asimismo dicha recuperación ha sido mayor en unos activos que en otros. Así, desde los mínimos alcanzados en el mes de marzo de 2009, hemos asistido a una recuperación significativa de los mercados de renta variable, por lo que se plantea si los inversores deberían ir modificando sus pautas actuales de inversión hacia una distribución de sus carteras y activos que incorpore un mayor nivel de riesgo. Sin abandonar la prudencia que debería tener todo tipo de inversor, debidamente adaptada a sus características personales, a continuación se ofrecen una serie de reflexiones sobre como enfocar la inversión por parte de un ahorrador medio, siempre pensando en un futuro a medio y largo plazo.
 
Consejos para invertir a medio y largo plazo
 
Tal como se ha señalado anteriormente, la reciente crisis económica y financiera aún inacabada permite extraer una serie de lecciones y enseñanzas que pueden servir de forma muy significativa para estructurar adecuadamente la cartera de inversión de un ahorrador medio.
 
De forma sumaria, se pueden señalar los siguientes aspectos:
 
1. Es preciso distinguir entre inversión a corto versus medio y largo plazo
 
Un inversor racional no debe cometer el error de invertir gran parte de su patrimonio pensando únicamente en el corto plazo , sino que debe plantearse un escenario de inversión adecuado a su edad, así como a sus necesidades de liquidez futura. Una vez decidida la porción de la inversión que se destina a largo plazo, el inversor debe ser paciente con la estrategia adoptada, sin dejarse influir excesivamente por movimientos puntuales en el precio de los activos.
 
2. Evitar la inversión personal con recursos de terceros
 
Invertir acudiendo al endeudamiento de terceros puede resultar especialmente peligroso, especialmente en momentos de retrocesos en los mercados financieros, ya que no solamente la inversión propiamente dicha pierde valor, sino que en ocasiones el “apalancamiento” excesivo puede suponer tener que materializar la pérdida de forma no deseada al objeto de reembolsar la financiación cuya devolución es solicitada por el prestamista ante la pérdida de valor de dicha inversión, generándose así un círculo vicioso que perjudica notablemente al inversor.
 
3. Entender adecuadamente los riesgos asumidos
 
Múltiples inversores han adquirido productos financieros sin una adecuada comprensión de los riesgos asumidos y, posteriormente, han debido asumir determinadas pérdidas ocasionadas por factores que no conocían de forma precisa. Si bien, la normativa derivada de la implantación de la Directiva MIFID obliga a los intermediarios financieros a informar adecuadamente a sus clientes de los riesgos de cada tipo de inversión, la realidad ha puesto de manifiesto que dicha normativa no se cumplido con exactitud por las entidades comercializadoras de productos financieros. Por ello, el inversor debe por sí mismo, o bien a través de un experto independiente, conocer adecuadamente el contenido de la propuesta de inversión que se le ofrece con anterioridad a su efectiva materialización. En resumen, no debería invertirse en aquellos productos que no se conocen bien, ya que probablemente será una fuente de problemas futuros.
 
4. Resulta recomendable el asesoramiento independiente
 
Cuando ello resulte posible, resulta adecuado contrastar o recibir asesoramiento de profesionales expertos que sean efectivamente independientes de la entidad comercializadora o colocadora del producto financiero concreto. Ello permite evitar los conflictos de intereses y recibir una opinión valiosa sobre la conveniencia de la inversión en función del perfil del ahorrador. En el futuro, cada vez será más demandado contar con asesoramiento financiero realmente independiente.
 
5. Diversificar adecuadamente el patrimonio a invertir
 
Se trata de uno de los principios básicos en cualquier estrategia de inversión y que en numerosas ocasiones se abandona en aras de la búsqueda de una mayor rentabilidad. En ocasiones, ello se produce en determinados activos sujetos a una exhuberancia o “burbuja” que más tarde acaba deshaciéndose y provocando grandes pérdidas a los pequeños inversores. Por ello, es preciso no invertir en función de las modas y recomendaciones generalizadas, sino atendiendo a las características intrínsecas de la inversión y procurando una diversificación adecuada entre tipos y modalidades de productos, áreas geográficas, todo ello en función del perfil específico de cada inversor.
 
6. Establecer una estrategia con permanencia a largo plazo
 
Precisamente en momentos de incertidumbre y cuando muchos inversores han deshecho sus posiciones tratando de limitar las cuantiosas pérdidas ocasionadas, puede resultar oportuno ir tomando determinadas posiciones en determinados activos (por ejemplo, renta variable, inmuebles, etc.) que puedan presentar precios razonables en comparación con su valor intrínseco. No obstante, este planteamiento debe tomarse con cierta cautela, sin que ello suponga efectuar un cambio radical en la estrategia inversora. Así, en la actual coyuntura podría ser un buen momento para ir tomando posiciones selectivamente en aquellos activos que tengan una buena relación entre calidad (dependiendo de sus características intrínsecas como activo) y precio, cuando éste hubiera disminuido más allá de lo que resultaría razonable. Este planteamiento debe efectuarse aplicando el perfil de riesgo que cada inversor tiene, sin dejar influirse por las tendencias existentes en cada momento. En el fondo, cada persona conoce realmente el nivel de riesgo que desea asumir en cada momento y, en consecuencia, debe tenerse muy en consideración para establecer la estrategia de inversión adecuada.
 
7. Búsqueda y selección de oportunidades
 
Uno de los aspectos positivos que la reciente crisis pone de manifiesto radica en la posibilidad de adquirir activos, ya sean éstos financieros o inmobiliarios, a precios atractivos. Así, la reciente caída de precios ha afectado de forma general a la mayoría de activos y, en ocasiones, ello ha situado determinados niveles de precios claramente por debajo del valor real de determinados activos de calidad.
 
Obviamente, la dificultad de efectuar una buena selección estriba en determinar aquellos activos que cuentan actualmente precios atractivos. Sin embargo, a través de un adecuado asesoramiento por parte de expertos resulta posible identificar aquellas empresas o activos que cuentan con verdaderas posibilidades de revalorización a medio y largo plazo.
 
La toma de posiciones en activos de calidad debiera realizarse en momentos en los que sus precios no reflejan adecuadamente su valor real y, por ello, a medio y largo plazo existen mayores posibilidades de obtener un rendimiento positivo derivado del incremento de su precio. En estos momentos la principal duda consiste en saber si se trata del momento adecuado para efectuar una inversión en activos con las características enunciadas, o bien si sería preferible aguardar un momento más propicio si se piensa que los precios de determinados activos pueden seguir corrigiendo. La mayoría de expertos recomiendan efectuar la inversión en periodos en los que los precios han tenido disminuciones sustanciales siempre que se trate de activos con potencial sin esperar a que se alcance el menor precio posible, ya que el “timing” exacto resulta casi imposible de predecir.
 
Con las premisas enunciadas, parecería que en la presente coyuntura podría resultar un buen momento para ir efectuando determinadas tomas de posiciones en activos muy concretos (ya sean financieros o reales), pero siempre efectuando una selección adecuada previo un análisis específico y siempre con la ayuda de expertos en la materia. Adicionalmente, debería considerarse los aspectos enunciados anteriormente, ya que ello permitirá efectuar una mejor selección de inversiones y reducir el riesgo de cometer idénticos errores atribuibles a numerosos inversores en el pasado más reciente.

 

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